18.3.09

Isabel Ordaz, mujer asesinadita (y exagerada)

Hasta el próximo domingo (que acaban las funciones, y ahora que hay días libres por medio) os recomiendo la obra El caso de la mujer asesinadita, que no es de Chiquito, sino de Miguel Mihura, en el teatro Fernán Gómez (22 euros). He descubierto en el IMDB que hay una versión en cine mexicana, aunque yo no la había visto ni siquiera en un cine estudio de estos que echaban antes en la tele. Lo mejor de esta adaptación de la obra surrealista de Mihura (como todas) es su protagonista, Isabel Ordaz, con la que me tronchaba en Aquí no hay quien viva, la única serie española que seguía fielmente cada vez que se emitía hasta que cambió de canal y de nombre (y eso que era de Moreno, el mismo que tiene la poca verguenza de hacer kks como Escenas de matrimonio, cosa inaudita). En la obra está divertida y muy exagerada, muy teatral; se mueve de un lado al otro del escenario; y hasta en un momento dado parece huir del mismo y sale corriendo hacia el patio de butacas como si quisiera escapar de una pesadilla. No es para menos. Mercedes, su personaje, tiene un sueño premonitorio en el que su marido la mata para casarse con su secretaria. Todo lo que sucede después es rocambolesco, en esta comedia de intriga y mucha ironía. De todas formas, la Ordaz destaca del resto del elenco, en el que también está Lola Baldrich (la secretaria), aquella horterita de Objetivo Birmania reconvertida en actriz (mi madre la confundió con la hermana de Aida, Miren Ibarguren).

Para quien la haya visto, resulta curioso leer lo que escribió el propio Mihura en la edición de su libreto de 1946.

El caso de la mujer asesinadita es una comedia emocionante porque los protagonistas se amaban, pero no podían ser felices hasta no morir...

El caso de la mujer asesinadita es una comedia de intriga porque hay en ella una gran pasión de fuerzas telepáticas y un dulce y pequeño asesinato...

El caso de la mujer asesinadita es una comedia poética porque, mientras nieva en la calle, los protagonistas juegan con floreros que contienen tulipanes y tocan la zambomba con ternura.

El caso de la mujer asesinadita es una comedia escrita con sarcasmo y amargura, en la cual el humor, lo disparatado y lo poético son sólo el ropaje.