16.1.11

Crítica. True Grit, Jeff Bridges no es el John Wayne de Valor de ley (1969)


Si The Tourist es peor (o al menos no aporta nada) que la peli original en la que se basa, El secreto de Anthony Zimmer, esta Valor de ley de los hermanos Coen es una revisión adecuada a su tiempo (al nuestro) de la Valor de ley, de Henry Hathaway (1969), con John Wayne. Es decir, si te ves del tirón las dos pelis habrá cosas que te gusten más de una que de otra, pero las dos tienen su encanto. No soy aficionada al western y seguramente no haya visto más que tres o cuatro pelis de John Wayne. Fue con este sheriff, Rooster Cogburn, con el que ganaría su único Oscar. Si Jeff Bridges no se lo hubiese llevado el año pasado con Corazón rebelde, podría haberse dado una de esas casualidades del cine que nos molan tanto. Tal vez sea demasiado exagerado (muy al estilo el Nota) cuando los Coen nos lo presentan como un borrachín (la escena del tiro al plato, enredándose en su abrigo, sobra), pero lo compensa la química que mantiene con la niña (a su lado, Bridges parece un pipiolo). Hailee Steinfeld, que hace un papelón, no lleva el pelo chicazo de Kim Darby, ni viste sus faldas pantalón, ni tiene esa voz tan de histérica (de hecho, por las trenzas, me recordaba más a la Miércoles de La familia Adams). Es lo mejor de la peli porque los Coen han conseguido que, sin dejar de ser una niña, sea la persona más cabal y sensata de toda la cinta. El personaje de Matt Damon, un Marshall que va de listillo, aparece y desaparece (en la original, Glenn Campbell, los acompaña siempre) y no sé si es por Bourne, pero no me lo creo con ese sombrero, ese bigotón y tirándole los tejos a esta niña. La parte de los bandidos, qué quieres qué te diga: excepto Josh Brolin cuya presencia es innegable (Jeff Corey en la original es un desgraciado) a ver quién es el guapo que le da la réplica siglo XXI a Robert Duvall (Barry Pepper) y a Dennis Hopper (Domhnall Gleeson). Pero en conjunto, la versión de los Coen, muy cercana a la atmósfera de No es país para viejos, resulta auténtica. La peli es extrañamente oscura (la original está rodada prácticamente de día), sin el humor de la original (el socarrón John Wayne, ese chino que vive con él, la niña rica y repipona, los malos que son una pandilla de cutres...) y parece hecha con muchas menos pretensiones que No es país para viejos (¿no es país para tuertos?). Resulta un acierto que el sheriff no sea el prota (en esto, Jeff Bridges no es John Wayne, empezando por el ojo en el que se coloca el parche). Sólo hay que ver los posters de las dos pelis. Mi recomendación: si no habeis visto la original no os la perdais. Valor de ley (2011) se estrena en España el 12 de febrero.