11.7.12

Crítica. Carmina o revienta, el experimento de Paco León

A Dior pongo por testigo (la camiseta de María)
Me resistía a ver Carmina o revienta, el debut en la dirección de Paco León, habitual de la serie Aída. El humor torrentiano y el de la propia serie de Tele5 no es lo mío, pero empecé a leer buenas críticas unidas al revuelo que, sin queriendo, ha montado el actor, al distribuir su ópera prima en medios on line y dvd, al mismo tiempo que en alguna sala de cine. Cuando encontré el hueco entre serie y serie, decidí verla en el portátil a través de Youzee por 2 euros (antes había mirado en iTunes que me cobraba el doble por lo mismo, cosa que no entiendo).

He de confesar que me sentí atraída por esta Carmina desde el minuto uno, cuando la vemos medio desangrarse en su cocina, hablando con alguien que resulta ser una cabra y enganchada al tabaco como lo está su hija al móvil y a la Susi. Paco León se ha ido a Sevilla a rodar esta comedia agridulce en la que trabaja su familia: una madre que es un descubrimiento (pero que "ella es así") y una hermana que ya ha demostrado que es una de nuestras grandes actrices (aquí borda el macarreo de barrio, con esos ojos que se comen la cámara). De la peli he leído de todo: desde los entusiastas fans de Paco León y Aída a los detractores antivulgaridad que rezuma toda la película. Que si es costumbrista, que si no tiene guión. Ni tanto ni tan calvo.

Para mí Carmina o revienta es un experimento. Para empezar por la forma en que se ha comercializado apoyando otras formas igual de legales a acceder a la cultura y al ocio. También porque es el debut de un tío, Paco León, que siempre ha ido de tipo cercano y accesible, que no ha pretendido nada más que filmar la película que quería filmar. El aspecto es amateur, con música a lo Tarantino entre secuencia y secuencia, con títulos de crédito underground, como de serie B. ¿Costumbrista? Bueno, conozco muy bien Sevilla, y esto se diría es casi un documental de cómo se vive la vida cuando no tienes nada y encima te quitan lo poco que tienes. Cuando estás hundido hasta el cuello en la mierda, pero eres capaz de seguir adelante echándole morro, sin olvidar que todavía, pase lo que pase, puedes ser feliz. Carmina lleva su casa, su negocio, su vida. Para lo bueno y para lo malo. En realidad, no puede contar con nadie, nada más que consigo misma. Como en toda familia humilde (a mí me recordó mucho a esas familias gitanas que lo poco que tienen lo gastan en sus bodas) Carmina monta una comunión por todo lo alto, mientras oculta un agujero en su economía difícil de tapar. Parece decirnos: la vida son dos días y hay que vivirla, no hay más que recordar la dura reflexión del final de la película en relación a su marido. "La vida es tan bonita que parece de verdad", dice este hombre, el ingenio hecho palabra.

El guión es bien sencillo y por lo sencillo que es tiene mérito que Paco León te mantenga interesado en esta historia cercana, con la que es fácil empatizar. Es el duro retrato de la picaresca y supervivencia en Sevilla. O en el mundo, pero con la guasa de fondo. Además de tener una historia (cómo conseguir el dinero que te han robado, recuperarte de un sablazo), Carmina o revienta "revienta" de momentos que se merecen un reposo (la visita al médico, la conversación con la amiga de Mayra Gómez Kemp, el cobrador del frac...), de diálogos con ingenio y mucho arte ("Estás vacunada para irte a la India"). Carmina, la mamma, es una ametralladora de la palabra, apura la vida como la colilla que se fuma.

Tal vez, se insista demasiado en que es capaz de todo con tal de levantar cabeza, se abuse del palabroterío gratuíto, del coño en la boca. Pero ella es así. La escena escatológica entre madre e hija en el coche es de lo más comentado y, para muchos, lo más polémico y menos defendible de la película. Cambia las pajas de Torrente por la cagada de la Carmina. No sé, a mí se me hizo eterna, pero no por el tema en sí, si no porque no entendía muy bien cuál era la intención del director al mostrarnos sin pudor a su propia madre cagándose viva.

Muchos insisten en que esto, el éxito inesperado de Carmina o revienta, no se volverá a repetir, que Paco León no volverá a dirigir y que el futuro del cine online no va a ir por este camino. Pero, ¿por qué hay que vaticinar nada? Disfrutemos de la película y aprovechemos el momento. Que otros tomen nota y que empiecen a cambiar las cosas. Que no todo el mundo tiene acceso a una sala de cine, y que hay muchos aspirantes a director que necesitan esta motivación. Carmina o revienta es el ejemplo de que siempre hay cosas que contar, y mil formas para hacerlo.

7 comentarios:

Fernando J. Martinez dijo...

Lo triste de la distribución en este pais es que tengamos que ver como revolucionario un sistema que lleva años usándose en el extranjero.

Mariló García dijo...

Hasta que no entre Netflix no tenemos nada que hacer, y seguirá la piratería. Esperemos que esto abra los ojos a quien tenga que abrirselos.

gab dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
TheBanjoKing dijo...

La música es de Pony Bravo, una buena banda sevillana.

Anónimo dijo...

La escena de la amiga fantasiosa de Carmina está sacada de otra película o serie de televisión, pero no recuerdo de cuál ¿alguien lo recuerda y puede decírmelo?

Anónimo dijo...

Esa escena recuerda mucho a las que hacían en Gomaespuma las dos vecinas de Cándida.

manipulador de alimentos dijo...

'Carmina o Revienta', de Paco León, muestra una nueva manera de mirar a la cámara que a veces parece agotarse a sí misma ya que la cámara se rueda a sí misma, se gusta tanto, o menos, como Paco León o su madre Carmina Barrios. Eso sí, una mirada tierna, fresca y divertida de nuestra más íntima realidad. Un saludo!!!!